La ocupación de viviendas se ha convertido en un problema creciente en diversas zonas de Tarragona, generando preocupación entre los vecinos y las comunidades afectadas. En muchos casos, la presencia de ocupas está asociada a conflictos vecinales, problemas de seguridad y deterioro de la convivencia, lo que hace que la situación sea cada vez más difícil de gestionar.
Numerosos residentes consideran que la legislación actual no ofrece suficiente protección a los propietarios y piden soluciones más rápidas y efectivas para garantizar la seguridad y el derecho a la propiedad.
La problemática no solo afecta a la tranquilidad de los barrios, sino que también tiene un impacto en la imagen de las ciudades y en el valor de las viviendas, por lo que se ha convertido en un tema de gran relevancia social.


